La boca del justo meditará sabiduría
y su lengua hablará el juicio.
Bendito sea el que sufre la tentación,
después de ser probado recibirá la corona de la vida.
— “Lillium”

Un brazo ensangrentado, recién desprendido de un cuerpo, miradas de terror e incompresión. Sangre en cada pared de lo que parece un oscuro búnker. Violencia. Hay mucha violencia.

Puertas que ceden el paso a una mujer. Ella porta un casco; nada más. La prisión metálica que cubre toda su cabeza, la prisión de un secreto por descubrir.

La joven desmiembra —en sentido literal y figurado— cada intento por detenerla. El andar es lento, incontenible. Inmune a las balas nadie escapa de la muerte, salvo un hombre, Kurama. Él grita “¡No lo hagas, Lucy!”.

Con el despeñadero a unos centímetros y el mar y la luna frente a ella, una bala poderosa rompe su casco. Inconsciente, cae. Inicia una intensa, despiadada, operación de búsqueda. Pero fue horas después que Kohta y Yuka, un par de adolescentes de la ciudad de Kamakura, la encuentran. Lucy ya no es Lucy, la fría asesina, sino Nyuu, su alter ego inocente y pueril.

Días aciagos están por venir.

Lucy —o Nyuu— es un ser humano de una raza distinta y peligrosa: los diclonius. Seres caracterizados por el par de cuernos que brotan de su cabeza —de allí su nombre—, y por sus invisibles capacidades para rebanar cuanto encuentren a su alcance. Por supuesto, Lucy no es la única de su especie. A ella le siguen otras, como la alegre Nana, la número 7, su rival.

Eso que no vemos de los diclonius sirve muy bien como metáfora de nuestros pensamientos, de nuestra naturaleza cuando es violenta, descontrolada e irracional. Los cuernos podrían ser los traumas, cicatrices de un pasado que no hemos dejado atrás, la marca que nos distingue de los otros. (Si hay cura se llama perdón, o el metta bhavana, en términos budistas.)

Elfen Lied merece la pena verse para escuchar Lilium, la canción en Latín que abre cada uno de sus 13 capítulos; observar las atinadas referencias a los cuadros de Gustav Klimt, Der Kuss, en especial; también por algunas escenas muy bien realizadas, aunque dolorosas a lo largo de la serie.

Por lo demás me parece que en ciertas situaciones Elfen Lied cae en la trampa de la exageración, en forzar una violencia sin sustancia, puramente visual, repetitiva. Buena parte del tiempo los personajes carecen de profundidad y se vuelven simples, comunes a los de cualquier otra serie. En términos de animación es aceptable considerando que fue realizada en 2004.

Elfen Lied es un Anime para disfrutarse con ojo crítico, cuidando de no entregarse de forma innecesaria a la desesperanza ni al terror. Pero bueno, esa es elección de cada quien.