Naoto Kan, Primer Ministro del Japón. INTERNATIONAL HERALD TRIBUNE

No tengo ninguna duda de que Japón superará esta crisis, se recuperará de las secuelas del desastre, surgirá más fuerte que nunca y establecerá un Japón más vibrante y mejor para las generaciones futuras.

El 11 de marzo, Japón fue golpeado por uno de los más poderosos terremotos registrados en la historia. Estamos haciendo denodados esfuerzos para restaurar las formas de vida y recuperarnos de la serie de tragedias que siguieron al Gran Terremoto del Japón del Este. El desastre dejó más de 28.000 personas muertas o desaparecidas, incluyendo ciudadanos extranjeros. Desde el 11 de marzo, Japón ha sido fuertemente apoyado por nuestros amigos en el mundo. En nombre del pueblo japonés, quisiera expresar mi gratitud más sincera por el flujo de apoyo y solidaridad que hemos recibido de más de 130 países, 40 organizaciones internacionales, numerosas organizaciones no gubernamentales e innumerables individuos de todas partes del mundo. El pueblo japonés valoriza profundamente la kizuna (“lazos de amistad”) que se nos ha mostrado. A través de esta desgracia hemos entendido verdaderamente que un amigo en momentos de necesidad es un real amigo.

Tomo muy en serio, y lamento profundamente, los accidentes nucleares que hemos tenido en la planta de Fukushima Daiichi. Poner bajo control la situación en la planta lo más pronto posible es mi máxima prioridad. Encabezando un esfuerzo unificado del gobierno, he movilizado todos los recursos disponibles para combatir los riesgos planteados por la planta, en base a tres principios: primero, dar la más alta prioridad a la seguridad y la salud de todos los ciudadanos, en particular a los residentes que viven cerca de la planta; segundo, ejercer una rigurosa gestión de riesgos y, tercero, planificar para todos los escenarios posibles, de manera que estemos plenamente preparados para responder a cualquier situación futura. Por ejemplo, seguimos haciendo todos los esfuerzos para abordar el tema del flujo de agua radioactiva desde la planta al océano. Además, el gobierno ha tomado todas las medidas posibles para garantizar la seguridad de todos los alimentos y de otros productos, a partir de estrictos criterios científicos.

Hemos adoptado grandes precauciones para garantizar la seguridad de todos losalimentos y productos japoneses que llegan al mercado, y seguiremos haciéndolo. Para respaldar la confianza de los consumidores domésticos y extranjeros en la seguridad de los alimentos y productos japoneses, mi gobierno redoblará sus esfuerzos por mantener la transparencia y tener a todos informados sobre nuestros avances en las complejas y cambiantes circunstancias en la planta de Fukushima Daiichi.

Me comprometo a que el gobierno japonés verificará pronta y completamente la causa de este incidente, y compartirá con el resto del mundo la información y las lecciones aprendidas para ayudar a evitar en el futuro accidentes como éstos. Mediante ese proceso, contribuiremos proactivamente al debate global para incrementar la seguridad de la generación de energía nuclear.

Mientras tanto, en vistas a una política energética comprehensiva, debemos enfrentar derechamente un doble desafío: responder a la creciente demanda global de energía y esforzarnos por reducir las emisiones de gases con efecto invernadero para combatir el calentamiento global. Yendo más allá, quisiera presentar ante el mundo una visión clara (que incluye la promoción agresiva de las energías limpias) que puede contribuir a solucionar los temas energéticos globales.

El Gran Terremoto de Japón y el consiguiente tsunami son los peores desastres naturales que ha enfrentado Japón desde el fin de la segunda guerra mundial. La reconstrucción de la devastada región de Tohoku no será fácil. Creo, sin embargo, que este difícil período nos brindará una valiosa ventana de oportunidad para asegurar el “Renacimiento de Japón”. El gobierno se concentrará en demostrarle al mundo su capacidad de establecer los más sofisticados planes de reconstrucción para el este de Japón, basándose en tres principios: primero, crear una sociedad regional altamente resistente a los desastres naturales; segundo, establecer un sistema social que permita a las personas vivir en armonía con el medioambiente global y, tercero, construir una sociedad compasiva que se preocupe por las personas, en particular por la gente vulnerable.

El pueblo japonés emergió de las cenizas de la segunda guerra mundial utilizando nuestra fortaleza fundamental para asegurar una notable recuperación y la prosperidad presente del país. No tengo ninguna duda de que Japón superará esta crisis, se recuperará de las secuelas del desastre, surgirá más fuerte que nunca y establecerá un Japón más vibrante y mejor para las generaciones futuras.

Creo que la mejor manera para Japón de devolver la fuerte kuzina y la cordial amistad que se nos ha brindado es continuar contribuyendo al desarrollo de la comunidad internacional. Para ese fin, trabajaré con mis mejores capacidades para concretar una reconstrucción que mire hacia delante y le de al pueblo luminosas esperanzas en el futuro. Yo apreciaré de todo corazón vuestros sostenidos apoyo y cooperación.